VOZ 1


Subject: VOZ
Date: Fri, 25 Mar 2011 15:51:01 +0100

Hola!!

Te envío un poco de apoyo a todo lo que hablamos el miércoles para que te sirva de síntesis y te ayude a reconocer lo importante; que, me parece, que yo me enrollo mucho.
En primer lugar una imagen de cómo es, o qué se entiende por aparato fonador.
Las cuerdas vocales en la laringe, son las que al vibrar emiten el sonido y nos convierten en un instrumento;
pero como ves no están remarcadas, puesto que cuando hablamos, sólo controlamos (y no siempre) la capacidad de hacerlas vibrar o no. Las partes coloreadas sí influyen en la emisión del sonido y sí tenemos control sobre ellas, aunque en algún momento lo hayamos convertido en procesos inconscientes. ¿ves que el cuello está sin color? Sólo marca por dónde pasa o puede pasar el aire en azulito.
De ahí nacen los 3 ejercicios de auto-observación que te propongo:
Vocalizar-Vibrar-Relajar
– vocalización, activación y exploración de sensaciones físicas hablando y no hablando, antes y después de ejercitarlo con gestualidad exagerada, bostezando.. etc
– búsqueda de la vibración. Ir encontrando cómo se mueve tu sonido. Moverlo. Para encontrar la vibración es necesario estar relajado, ayuda (sólo para encontrarla en los fonadores naturales) dejar colgar la cabeza hacia abajo (aunque no sea muy cómodo ni adecuado para hablar) y para moverla al cuerpo funciona muy bien calentar: activarlo con ejercicio y soltar tensiones
– Quitar el foco de la laringe (es decir, el cuello y musculatura implicada), mantenerla relajada lo máximo posible al hablar.
Bostezar ayuda, pero como observarás hasta que desarrollas más control como sólo relaja la laringe y no demasiado la musculatura, es momentáneo… Explora a ver qué recursos encuentras para lograrlo… 
Yo conozco específicamente para ello:  la técnica Alexander. A este nivel es muy simple, aunque, ya sabes, no muy fácil. Aclaro puntos importantes, para que si lo practicas, lo hagas correctamente:
    • – Se trata de no hacer nada tumbado en el suelo boca arriba en 1 postura determinada durante 10 o 15 min al día.
    • – La postura: pies apoyados completamente en el suelo, lo más cerca que sea cómodo del cuerpo. Rodillas sueltas apuntando hacia el techo. Espalda recta sobre el suelo. Codos sobre el suelo y manos sobre el abdomen. Cabeza sobre un libro (grosor diccionario).
    • – No haces nada. Sólo mantener consciencia de qué está haciendo tu cuerpo. (Cuando pierdes contacto con tus sensaciones físicas en la postura: retomas). ESTA CONSCIENCIA ES EL EJERCICIO, de otro modo, sólo estás tumbado. Es importante mantenerla desde que te tumbas hasta que vuelves a estar depié.
    • Puntos de anclaje para tomar y retomar consciencia: dónde descansa el peso. Plantas de los pies, parte baja de la espalda (cintura pélvica) y cabeza que pesa sobre el libro sin necesidad de sujección ninguna por tu parte. Para conectar o si te pierdes volver: siente, percibe físicamente esos puntos
    • – Observa qué hace tu cuerpo ¿hay alguna acción inconsciente activada o que se activa sola?
    • Direcciones: una vez estás haciendo el ejercicio, puedes tratar de sentir el movimiento de tu cabeza hacia fuera (distanciándose de tu cuerpo) y ligeramente hacia delante (arriba) y de tus rodillas en dirección al techo y el contacto cada vez más pleno de tu espalda en el suelo. Sin hacer nada, sólo ver si lo percibes.
    • – Respira relajadamente, a veces respiraras de forma ligera y notarás que cada tanto hay una respiración más  profunda. Esta bien, sólo no olvides respirar, no te preocupes más de ello.
    • – Cada vez que pierdas consciencia vuelve a los puntos de peso para retomar contacto.
    • – Avanzas en el ejercicio cuando empiezas a distinguir qué hace tu cuerpo mientras tú pretendes no hacer nada. Avanzas en el ejercicio a medida que te centras en NO HACERLO.
    • – Durante todo el ejercicio el cuello es libre. No sujeta nada, no se apoya sobre nada. No se le requiere nada. Podría no existir.
    • Para levantarte: deja caer, no hagas sólo deja caer, tu cabeza y rodillas hacia el mismo lado de tu cuerpo. Siente el aprovechamiento de la acción, su inercia. Apoya las manos en el suelo. Observa hasta qué punto puedes realizar la acción de levantarte usando las mínimas partes del cuerpo. Descubre que no es necesario “ningún movimiento” de cabeza, cuello o tronco… Descubre que puedes mantener la postura de espalda, cuello y cabeza una vez depié…
    • Por supuesto, si puedes lograr consciencia en los movimientos cotidianos: qué haces que no sería necesario al sentarte o levantarte, al hablar (más específicamente de voz) en tus diferentes registros; sería muy útil para tí. Puesto que de lo que se trata, es de cómo usas “tu máquina”, y, por ejemplo, en cuántos pequeños movimientos no es -locomotoramente- eficiente el uso del cuello y, sin embargo, está activo… Se trata de entrenar en no hacer, lo que no te es útil hacer e incluso te es perjudicial.
Y no me enrollo más. Se acabaron los apuntes.
Si tienes alguna duda aquí estoy. 
Cuando fijemos la siguiente clase, serás tú quién hable y trabaje más. Y también tendrás más claro,
en qué necesitamos incidir.
Un beso gordo pequeño saltamontes. Buen viaje!
Cris

Acerca del autor: Cris eYs

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